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La
pintura en bellas artes es quizás lo que se presta a más
interpretaciones. El artista ve, concibe su obra, la
desarrolla, explica con colores todo lo que su imaginación y
sensibilidad guardan dentro de él e intenta comunicar al
público el camino recorrido para culminar su obra.
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El crítico
acepta o no estos esfuerzos creativos y con su paciencia va
desmenuzando todo lo que ante él presenta el artista, conforme o
no con el desarrollo del tema y la cromática con que se expresa.
El diletante, el que tiene formación y capacidad de observar, se
deleita o lanza sus diatribas según su inclinación, muchas veces
justas, otras verdaderamente corrosivas por no estar situadas en
el plano espiritual del pintor y no llega a comprender lo que este
quiere decir con singulares expresiones artísticas. |
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El público en
general, el que asiste a las exposiciones con ánimos de pasar un
momento agradable para la vista, y determinar si lo que se ha
dicho en conversaciones o críticas, no reflexiona bajo el punto de
vista del conocedor. Ve, y si lo que ve le complace, expresa
su aprobación con lenguaje natural, Algunas veces demasiado
expresivo y con palabras de no muy acertada interpretación, |
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Pero para el
que juzga imparcialmente - tan difícil de lograr - el que en
una exposición aparezcan todos estos elementos es exponente de que
el artista ha sabido despertar inquietudes contagiadas de las
mismas suyas y a llevado a la sala algo muy de su interior que le
emociona e inquieta al mismo tiempo, en forma que ya ello es un
premio al trabajo desarrollado. En Norberto D''Abreu se dan
las distintas posiciones anteriormente citadas y ello es un
síntoma consagratorio. Compartamos y disfrutemos su obra. |
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