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NORBERTO
D´ABREU Y SU PINTURA INTEGRADORA DE LAS ARTES
Por Willy Aranguren |
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Norberto D´ Abreu es
un pintor sin parangón. Este carácter no es gratuito, sino más
bien ganado por su trayectoria y su manera de concebir el arte y
su producción.
Esta concepción deviene de su conciencia de artista, de
ciudadano del mundo y de América Latina, por supuesto de
Venezuela. Norberto es un defensor de la condición humana, de la
idiosincrasia venezolana, como forma de preservar nuestra
identidad y patrimonio. Sus figuras siempre se hacen múltiples,
dentro de sus pinturas, como se nota en esta muestra titulada
“Con las Tablas en el Corazón”. Por esta vía, Norberto ha
llegado a estudiar y profundizar en etnias, en folklores, en el
barroquismo de la humanidad. El artista sempiternamente trabaja
con proyectos coherentes, no con pinturas aisladas, respaldadas
por su condición de hombre conformado en la teoría y la
práctica, pero sobre todo en lo que puede ser vivencial, dentro
del arte. No es de ninguna manera un artista de modas, de gustos
y encargos. Cierra su ciclo en la coherencia de sus gustos, de
su criticidad, de sus raigambres, para conformar procesos
iniciáticos, de desarrollo y de finalización. Nunca repite y
siempre tiene un norte de reivindicación de lo humano, del
sentimiento, de la musicalidad. Esta muestra es
precisamente una de las más sui generis en el país, me atrevería
a decir, llevada a cabo, a pesar de ciertas vivencias pasadas,
dentro de la integración de las artes, sobre todo del casamiento
entre las artes escénicas y las visuales. Ahora, Norberto
une las artes, las investiga, para conformar un periplo, donde
desde la pintura, congrega la música, la oralidad, el mimo, el
cine, el folklore, la negritud, la palabra, la literatura, el
gesto, la memoria. Antes de ello, hay que reconocer el
origen de esta serie de pinturas, 15 en su totalidad, surgidas
de un hecho en concreto, como son los 15 años del Festival de la
Oralidad, llevados a cabo, por la incansable pareja Mau y
Segundo Silva Ceballos, en Barquisimeto, donde se han reunido lo
más granado de los cuenta cuentos, de poetas de la oralidad, de
Hispanoamérica, como un encuentro de paz, de poesía, de buena
voluntad, de humanismo, como una Gran Fiesta, de mitos y
cuentos, tal como lo hacían en la Antigua Grecia , o en las
mitologías de los primeros pueblos. Norberto reúne las artes, la
historia, el teatro, a partir de las artes visuales, como una
unidad precisa, basada en el hombre y con |
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vinculaciones
amorosas entre cada una de las situaciones o representaciones
hechas en los lienzos, donde la línea del dibujo preciso recorre
y acompaña la figura y la pintura, para observar que fondo y
forma se hacen barrocas, en su condición de espacios cromáticos.
Norberto D´Abreu hace retratos, en cada uno de sus lienzos,
siempre acompañados, dos, o tres, no de manera fidedigna.
Realiza escenas, alejadas de lo anecdótico, de manera
recreativa, nada formal, imaginativa, aunque no abandona los
rasgos fisonómicos de los representados, que se reconocen. Así
aparecen Marcel Marceau, el Mago Merlín, Mel Gibson, Billy
Holiday, Celia Cruz, Pavaroti, El Gordo y El Flaco, un homenaje
a Hamlet, un baile folklórico venezolano, los Beatles, Edy Piaf,
Jenis Joplin, una zarzuela africana, el Ballet clásico, la danza
contemporánea, homenaje a la música de todos los tiempos o de
los años sesenta, con los Rollings Stone, Ella Fitzerald, Louis
Amstrong y su trompeta, Mary Poppins, los payasos, Elvis Presley,
Bárbara Streisand, Duke Ellington, o un homenaje a nuestro
querido hombre titiritero Walter Hernandez, ido como muchos de
ellos, de estos predios terrenales. |
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Norberto logra hacer una Gran Fiesta, con estas
figuras y situaciones de la humanidad, pensando en
que son hombres y mujeres hechos para la vida y la
creatividad, para los Encuentros Primogénitos y
Atemporales, de todos los tiempos, mediante el gesto
y la oralidad, en cualquiera de sus manifestaciones.
En el fondo, hay una especie de quimera, de
salvación de la humanidad, mediante las artes, la
creatividad, únicos recursos que nos reivindican y
que nos hace realmente humanos, en tanto que
Norberto interpreta los personajes, los hace suyos,
acompañados de contornos, de fondo y forma, incluso
dentro de los bordes de los cuadros, siempre
alusivos a la situación de cada obra, desde siempre.
Y esta quimera representa la alegría de la vida, el
legado de la humanidad desprendida de todo
sufrimiento, cargado de bondad, de altruismo, de
Eros, por cuanto qué significa Pavaroti, al lado de
Shakespeare y de El Quijote?. ¿Por qué “Vestida de
Garza Blanca”, en tanto apreciación folklórica
nuestra, puede alearse con un ballet clásico, en
esta sala, mientras que Edy Piaf canta al lado de la
trompeta de Louis Amstromg, cuando Marceau (quien
por cierto deleitó a Barquisimeto), nos construye su
mundo, al lado de “El Gordo y El Flaco”, con Chaplin??!!!.
Todos ellos nos hacen soltar risas y
carcajadas??!!!, sentimientos, encuentros con
nosotros mismos. Imagínense a María Calas, al
lado de Bob Marley bailando y cantando un Ritmo
Caribeño excepcional!!!!, en medio de “Los Cats”,
entre castañuelas, manos, posiciones de danzas
contemporáneas, mangos y orquídeas??!!. Magia, gesto
y música del alma se compenetran, desde el color del
oro, desde las transparencias barrocas, en tanto
gran juego de la humanidad, como esencias de lo
lúdico, del amor hacia lo femenino y lo masculino.
Ello nos muestra a Norberto como pintor universal
que puede comprender e interpretar, asumir en su
pintura, una danza y la música del negro, con su
africanidad, una zarzuela, con toda su emotividad;
que puede compenetrarnos a partir de la alegría y
recuerdo un profundo sentimiento de Amstrong con la
parsimonia silenciosa de Marceau, entre la risa
melancólica y grácil de unos payasos. Norberto
llega a unir estos mundos increíbles, muy nuestros,
de modo que cabe la posibilidad de |
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pensar en
un artista que es múltiple en las miradas de todos, que
nos devuelve la hermandad de todos estos personajes, que
han sabido regalarle a la humanidad unos dones y
momentos preciosos, desde los tiempos inmemoriales.
Ese que también ahora nos regala, como integración de
las artes en un solo arte, este Décimo Quinto Festival
de la Oralidad. Enhorabuena por el arte y por todos los
creadores desde Barquisimeto, que se convierte en el
Universo.
Y de nuevo, hay que disfrutar de la gran manifestación
plástica que se refleja en cada una de las obras de
Norberto, con su alegría de colores, con su dibujo
fluido y a la vez preciso, con su barroquismo y sus
múltiples maneras de cantarle a las identidades,
universales, bien de aquí, de Venezuela, o del mundo
entero. |
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Willy
Aranguren
Crítico de
Arte, Asociación Internacional de Críticos de Arte
(AICA) |
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Docente,
Historia del Arte, UCLA, Barquisimeto |
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